Crítica de Ludwig Von Misses a José Luis Rodríguez Zapatero por el Canon Digital.
Hola amigos bloggeros, estaba leyendo al que hoy en día es el autor más influyente sobre mi manera de ver el mundo. Sí, se trata de Ludwig Von Misses.
En el día de hoy estaba leyendo el Capítulo XXIII de su obra magna, "LA ACCIÓN HUMANA", (te la recomiendo Milky). El capítulo trata sobre Los Datos de Mercado y en el epígrafe 6 del mismo, titulado LOS LÍMITES DE LOS DERECHOS DE PROPIEDAD Y LOS PROBLEMAS DE LOS COSTES EXTERNOS Y LAS ECONOMÍAS EXTERNAS, Misses nos hace una reflexión a la que nombra como Las economías externas de la creación intelectual (págs 780-782). No era mi intención leerla porque estaba bastante cansado pero por dos páginas... Pero gracias a Dios que no le hice caso al agotamiento porque en dicha lectura he encontrado una reflexión que podemos situar en el marco vigente de la política llevada a cabo por el PSOE en cuanto a Canon Digital y derechos de COPYRIGHT se refiere. Resumo la misma en los siguientes párrafos:
"El caso extremo de economías externas nos lo brinda el trabajo intelectual en que se basa toda la actividad productora y constructora. La nota característica de las fórmulas, es decir, los artificios mentales que dirigen los procedimientos tecnológicos, es la inagotabilidad de los servicios que proporcionan. Por consiguiente, estos servicios no escasean ni es necesario economizarlos. Las consideraciones que antes hicimos acerca de la propiedad privada de los bienes económicos no son aplicables a estas creaciones intelectuales que son las fórmulas. Quedan fuera del ámbito de la propiedad privada no a causa de su condición inmaterial, intangible e impalpable, sino por ser inagotable el servicio que pueden proporcionar.
Se tardó mucho en comprender que esta situación también tiene sus inconvenientes. Coloca a los productores de estas fórmulas -especialmente a los inventores, a los escritores y compositores- en una posición peculiar. Son ellos quines soportan enteramente los costes de producción, mientras los servicios del producto que han creado puede disfrutarlo gratuitamente todo el mundo. Para ellos se trata completamente o casi completamente de economías externas.
La postura económica de pintores y escritores, en ausencia de patentes y derechos de autor, se identifica con la del empresario. Disfrutan de una cierta ventaja temporal con respecto a sus competidores. En efecto, pueden disfrutar antes que los demás de sus obras o inventos y ofrecerlos a terceras personas (editores e industriales). Pueden obtener beneficios propios de sus obras durante el período en que las mismas todavía no son de dominio público. Pero tan pronto como se generaliza su conocimiento, se convierten en "bienes libres" y a su autor o descubridor le queda sólo la gloria como recompensa.
(...) El genio cuando explora y descubre regiones del espíritu anteriormente jamás holladas, no produce ni trabaja en el sentido que dichos vocablos tienen para la actividad del hombre común. Tales seres excepcionales se despreocupan totalmente de la acogida que la gente pueda deparar a sus obras. Nada ni nadie tiene que impulsarles en su labor creadora. No sucede lo mismo con esa amplia clase productora que forman los intelectuales de profesión, de cuyos servicios no puede prescindir la sociedad. Dejemos de lado el caso de los escritores de poesías, novelas y obras teatrales sin valor, así como el de los compositores de musiquillas intrascendentes; no queremos entrar a dilucidar si la humanidad se perjudicaría grandemente con la pérdida de tales obras.
(...) Las patentes y copyrights son fruto de la evolución legal de los últimos siglos. Resulta todavía dudoso qué lugar ocupan en el cuerpo tradicional de los derechos de propiedad. Son muchos los que consideran que estas propiedades carecen de base y justificación. Las asimilan a privilegios y las consideran vestigios trasnocahdos de cuando los inventores y escritores obtenían protección para sus obras sólo a través de la licencia real. Son, además, derechos en cierto modo equívocos, pues sólo resultan provechosos cuando permiten imponer precios de monopolio. Por otra parte, se discute que las leyes de patentes sean justas debido a que protegen sólo a quien da el último toque que conduce a la aplicación práctica de descubrimientos en los que han intervenido muchos predecesores. Estos precuersores, cuya contribución muchas veces fue más importante que la de quien obtiene la patente, no reciben nada por sus desvelos.
(...) La ciencia económica debe tan sólo dejar constancia de que estamos una vez más ante el problema de la delimitación del derecho de propiedad, destacando que, en ausencia de patentes y exclusivas de autor, inventores y escritores no serían prácticamente más que productores de econmías externas." - MISES, Ludwig Von; Human Action (1.949).
Espero y deseo vuestros comentarios, yo ya he puesto mi granito de arena. Un fuerte abrazo, Mario.