No seré yo el que escriba esta vez, pero leí un artículo en Internet que me pareció sublime, espectacular. Haré un copia y pega para que todos lo leaís, y para que más de uno de por aquí se entere de una vez de que va todo. El artículo vuelvo a decir que es sublime y trata de la prensa deportiva Española. A veces da lástima que los verdaderos periodístas deportivos estén en blogs en la red, y no escribiendo en esos diarios que presumen de una calidad inexistente. Allá va:
"Fingir es una tarea difícil. Uno puede simular durante mucho tiempo ser lo que no es, pero terminan por llegar momentos en los que las circunstancias hacen que nuestra careta caiga al suelo, mostrando nuestro verdadero rostro, aunque no nos guste. La prensa deportiva española es maestra en el arte del disfraz. Deportividad, tolerancia, sentido común, valores del deporte, muchas son las caretas que se pone cuando el momento así lo exige. Igualmente, ante otras vertientes de la letra escrita, reivindica su lugar, su especificidad y su valor. Afirma sin sonrojarse que se puede hacer periodismo deportivo de calidad, que se puede hacer buena literatura desde la épica del deporte y que, además, el deporte –narrado desde los parámetros de la prensa- puede transmitir a la sociedad una serie de valores que ayudan a mejorarla.
Todo muy bonito. Sin embargo, cuando las circunstancias son las que son, la prensa muestra su verdadero rostro. Y hoy, las circunstancias son las que son. Cualquiera con dos dedos de frente que eche un vistazo esta mañana a la prensa deportiva de nuestro país se encontrará a nuestros periódicos desnudos de disfraces, aparte de comprobar empíricamente que no siempre leer es una actividad enriquecedora, ni mucho menos. No hay hoy lugar en sus portadas para eso tan manido de la deportividad, ni en la victoria, ni en la derrota. No hay lugar para una demostración de valores, tampoco para bellos gestos de comprensión o reconocimiento del otro. Ninguno de los supuestos valores del deporte aparecen hoy en sus páginas. Al contrario, cualquiera ajeno a todo esto que lea hoy la prensa deportiva, saldrá de la experiencia, a parte de con varias neuronas menos, con la sensación de que mucho odio y revanchismo tiñe sus páginas, llenas hoy de letras que buscan vendetta, regocijo en el mal ajeno, agravios y descalificaciones.
Comencemos por el más vendido de todos, el Marca, ese que se dice periódico de todos los aficionados, ese que recientemente recibió un homenaje de la Selección Española, ese que este verano giró en teoría de tendencia hacia una prensa “de calidad”. Su portada de hoy, explícita hasta lo pornográfico, no deja lugar a las dudas. No es la victoria del Real Madrid lo celebrable, sino la supuesta humillación que para los jugadores del Barcelona supone el pasillo. En un titular de corte chulesco, señala al club blaugrana su lugar de derrotado: “Barça, es aquí”. No contentos con ello, y como muestra de que, efectivamente, son la prensa de todos y un diario de calidad, anuncian para mañana un “poster gigante” del consabido gesto del pasillo que, al parecer, es algo que merece ser inmortalizado.
En el otro lado de la fuerza, el Sport, ese panfleto supuestamente blaugrana (algo que como culé pongo en duda) que lleva toda la temporada acusando a unos y otros de “borrarse” cuando hay que dar la cara, demuestra sin dejar lugar a la duda a qué tipo de seguidor representa y va dirigido. Si cuando el equipo vencía no dudaban en atribuirse parte de la responsabilidad y enarbolar la bandera de un “nosotros” en el que ellos eran parte fundamental, hoy, que el equipo está derrotado, que necesitan más que nunca de apoyo, aboga por la estrategia del avestruz. No se les ha ocurrido nada mejor a esta suerte de juntaletras que animar al aficionado culé a encender la televisión cinco minutos tarde para no ver el pasillo. Con una buena dosis de zalamería barata dedicada a elogiar al aficionado –su cliente, el que compra su periódico-, instan a dar la espalda al equipo. Un “You`ll never walk alone” a la inversa que debería dar qué pesar a quien normalmente compra este panfleto. Negar la realidad: he ahí su ética periodística.
Por otro lado, Josep Maria Fonalleras, describe el pasillo como un “acto de arrodillarse ante el caudillo”. No voy a comentar tamaña imbecilidad, porque no merece la pena.
Antesdeayer, por cierto, en este mismo periódico, Lluis Mascaró traspasó los límites que nunca ha tenido a la hora de teclear –más bien golpear- el teclado de su ordenador, y apeló a la última acción, diciendo que a los jugadores del Barcelona “es para matarlos”. Ya no basta con insultarles, ni siquiera con apedrearles. Para Mascaró hay que matarlos. No sé si esta expresión es fruto de su demostrada incapacidad para la escritura –quizá en su cerebro no apareció, por más que se afanó, otra algo más afortunada- o si el tal Mascaró cree de verdad que el hecho de que el Barcelona no gane la Liga y lo haga el Real Madrid exige alguna muerte, sangre, sacrificios no simbólicos. Debería aclararlo, en todo caso, igual que el Sport debería explicar cómo una expresión así –en un mundo el del fútbol en el que la violencia es un mal desgraciadamente presente- ha podido pasar el filtro de los editores.
El Mundo Deportivo, un poco más elegante que su rival catalán, opta sin embargo por adoptar la táctica que el Sport ofrece a los aficionados culés. De ese modo se entiende más que nunca el escasísimo espacio que dedican al Clásico en su portada. Para ahorrar al aficionado el mal trago de afrontar la realidad –ésa en torno a la que se supone ha de girar la prensa-, da una “noticia” de alcance: el Barcelona “podría” estar interesado en Adebayor. ¡Qué felicidad para el aficionado! ¿Para qué ver el partido cuando el año que viene “podría” estar Adebayor con nosotros?
Por otro lado, El Mundo Deportivo enfoca el clásico con el tono habitual de sacar lo malo de la situación del rival. Aunque sea una nimiedad. En esta ocasión describe al Real Madrid como “un rival con resaca”. Ya se sabe que quien no se contenta es porque no quiere. MD nos da una lección de salud pública: es mejor no celebrar nada, porque después de la fiesta viene la resaca. Culés sobrios del mundo, uníos.
Sólo un periódico hoy rompe hoy (sólo hoy, y sin que sirva de precedente) esta tendencia general de los demás. El AS demuestra cómo se puede disfrutar del bien propio sin restregárselo en la cara al derrotado. En portada, llaman a la “Fiesta del Campeón”, algo que, de por sí, no tiene nada de malo. El pasillo, sin embargo, queda como mera anécdota, subrayando en cualquier caso lo que de acto deportivo tiene, con palabras del entrenador victorioso, que aplaude al derrotado. Las líneas con las que Juanma Trueba abre la crónica del partido son, en este sentido, significativas y serían dignas de elogio si no fuera porque, en realidad, son de sentido común: “Insisto en que el pasillo es una anécdota. Tanto como un homenaje al campeón es un acto de elegancia que se reserva el perdedor a sí mismo. No son orejas de burro. Esto no es la rendición de Flandes”.
Si siguen por esta línea, el día que quiten la chica medio en pelotas de la contraportada, obliguen a Roncero a reconocer que lo suyo no es la Olivetti y pongan a Tomás Guasch de chico de los recados o, aún mejor le manden de animador a un hotel de Benidorm, reconoceré que ya son un periódico, con todas las letras."
Artículo sacado de la página www.diariosdefútbol.com
(aquí está el link por si os interesa leer esta página y el artículo: http://www.diariosdefutbol.com/2008/05/07/la-prensa-deportiva-de-hoy-sin-careta/#more-3912)